La vida nómada: lo que viví y aprendí trabajando en remoto durante un año

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Me convertí en un nómada digital hace aproximadamente 18 meses. Todavía recuerdo la semana anterior a coger el vuelo: la liberación total al despedirme de mi trabajo junto al temor de dar un gran salto hacia lo desconocido.

Las búsquedas “cómo ser un nómada digital” y “cosas que hacer en Tailandia” no podían faltar en la planificación del viaje, claro. Lo siguiente fue sentir una extraña felicidad al saber que tenía el control absoluto de mis horas de trabajo, aunque, más bien, de mi propia vida.

Cuando decidí por primera vez que la vida nómada era lo que quería, la misma imagen de la vida digital nómada aparecía en mi cabeza una y otra vez:

Una hermosa playa de aguas cristalinas y arena blanca, tan suave como el polvo, y palmeras alineadas con las hamacas. Una persona exitosa y atractiva, de unos 20 años, sentada en una de las hamacas con su ordenador portátil en una mano y un cóctel en la otra. Glamour. Felicidad. Paraíso.

Ahora que ya he experimentado el estilo de vida nómada, puedo contarte un par de cosas sobre cómo es en realidad. Voy a ser honesto desde el principio: ser nómada digital no siempre se corresponde con la imagen que acabo de describir. Y me encanta que sea así.

Estas son algunas de las cosas que viví y aprendí durante un año de vida nómada:

1. Aprenderás a conocerte a ti mismo

La vida nómada ofrece una libertad sin precedentes. No solo puedes escoger tu rutina de trabajo, sino también en qué parte del mundo ponerla en práctica.

Este estilo te vida te brinda la oportunidad de conocerte muy bien a ti mismo: lo que te gusta y lo que no te gusta, la forma de viajar que prefieres, cómo te gusta pasar los días. Ser un nómada digital implica aislarse en cierto modo, pero puedes aprovechar este tiempo para conocerte a ti mismo y definir lo que quieres.

Si miro hacia atrás en mi último año como nómada digital, puedo decir con seguridad que he aprendido sobre mí más que nunca antes.

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2. La vida del nómada digital no es siempre glamourosa

Hay aspectos de la vida nómada que se exageran hasta el extremo en las redes sociales. Todo el mundo quiere compartir sus fotos de impresionantes puestas de sol, playas paradisíacas y, en definitiva, del privilegio que supone poder elegir en qué parte del mundo despertar.

Al mismo tiempo, esto implica que hay muchos elementos de la vida del nómada digital que no se comparten. El hecho, por ejemplo, de que pasarás muchos días encerrado dentro de la habitación de tu hotel, probablemente trabajando en tu cama porque no tienes un escritorio, tratando frenéticamente de conectarte al WiFi para cumplir con el plazo de entrega. La vida del nómada digital es increíble y todo lo que siempre soñé en mi anterior trabajo de 9 am a 5 pm, pero no todo es glamour.

3. La motivación es estupenda, pero la disciplina es imprescindible

La mayoría de las personas que son nómadas también trabajan por cuenta propia. Para tener éxito siguiendo este estilo de vida, deberás ser disciplinado y responsable con el fin de poder encargarte de todas tus tareas.

La vida nómada está llena de distracciones maravillosas, pero eso también puede significar que pierdas un poco el foco. Desde el principio, en mi viaje digital nómada se hizo evidente que, para tener éxito, tenía que tener más disciplina que nunca.

4. Encuentra tu ambiente

La vida nómada puede llegar a ser solitaria: al estar siempre en movimiento, es difícil encontrar un lugar en el que echar raíces y rodearte de amigos.

Por lo tanto, es importante que te rodees de las personas adecuadas en el camino, aquellas con ideas afines para evitar sentirte aislado. Identifica comunidades nómadas digitales online, mézclate con los locales y esfuérzate por conocer personas en cada lugar que visites.

Casi siempre opté por quedarme en hoteles, me uní a tours turísticos y me apunté a varios grupos de nómadas digitales de Facebook para sumarme a la comunidad de trabajadores en remoto.

5. Está bien echar el freno

Si has crecido en la cultura occidental, conocerás la sensación de culpabilidad al alejarte un poco de tu trabajo un día entre semana y hacer algo por ti, incluso si solo es dar un paseo para desconectar.

Para mí fue un dilema el hecho de que establecer mis propias horas de trabajo y mis propios clientes supusiera no tener que pasar ocho horas al día encadenada a un escritorio. Incluso hoy, 18 meses después, hay una voz en mi cabeza que me dice que debería estar trabajando.

Si la vida nómada me enseñó algo es que no pasa nada por reducir la velocidad de vez en cuando. Está bien dedicar un día a explorar una ciudad nueva, a probar comida diferente y a obtener vitamina D al aire libre en lugar de encerrarse en un espacio de coworking.

Siempre habrá tiempo de trabajar, así que asegúrate de tener tiempo de vivir también.

¿Qué crees que te enseñaría la vida nómada? Cuéntanoslo y ¡nos vemos en el camino! Mientras tanto, no te pierdas nuestra lista para nómadas digitales para prepararte antes de ponerte en camino.

Natalia Campana

Natalia Campana forma parte del equipo internacional de www.freelancermap.com. Enamorada de las nuevas tecnologías y la interculturalidad, tras reunir diferentes experiencias laborales trabajando en varios países como EE.UU, Reino Unido o Alemania, ahora centra sus esfuerzos en ayudar a freelancers a encontrar nuevos proyectos y clientes a nivel mundial.

Por Natalia Campana

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